64 ojos parpadean más que 1

primero fue un dibujo de silvana. se trataba de un ojo cerrado y abierto…

después vino la idea de hacerlo parpadear. pero no solo uno, muchos… haz clic en la imagen de abajo para ver cómo los dibujos pueden parpadear…

5 Responses to “64 ojos parpadean más que 1”


  • En casa no tenía ventanas, costaban veinte euros la docena, asi que en las tardes tórridas de verano ponía a parpadear sus sesenta y cuatro ojos y una fresca brisa aliviaba el salón.
    Por la noche les cantaba en alto: “¡No mires a los ojos de la gente, me dan miedo siempre mienten…….!” aunque alguno, agotado por el bochorno, se cerraba para echar una ojeadita; y se notaba, vaya si se notaba.

    En casa no tenia ventanas, pero tenia sesenta y cuatro ojos que parpadean mas que uno.

    Inquietante matriz de ojos parpadeantes…

  • javier, elevas a la calidad de cada «post» con tus comentarios llenos de matices. ¡gracias! siguiendo tu ejemplo, te voy a contestar con un texto hecho con el cariño que tú pones en tus comentarios… ¡qué menos!

  • dicen que los niños no parpadean. no quieren. parpadear es un «no» de 300 milisegundos. una eternidad de ojos cerrados. tiempo suficiente para tropezar, para perderse. un gigantesco vórtice que le taladra agujeros pequeñísimos al tiempo, eso es un parpadeo. hay adultos que los suman, como si los parpadeos pudieran contarse. los adultos y su infierno de errores sin corregir…

    guiñar es otra cosa. guiñar es hablar varios idiomas a la vez. guiñar tiene todo lo que puede atraer a un niño; es difícil, complejo y tremendamente ambiguo. el guiño es una puerta abierta y jamás se ha visto a un niño negarse a atravesar puertas entreabiertas. los guiños aman las comunidades de ojos. cuantos más ojos, mejor. solo aquel que desconfía del parpadeo sabe que millones de ojos juntos jamás parpadean, guiñan. ;-)

  • Javier Linares

    Ultimamente no escribo. Estoy haciendo un recordatorio de los post de mi blog, “mientras me organizo”. Pero la realidad es que no salen las hitorias de mi cabeza con la fluidez que me gustaria y se agolpan todas a la vez taponando la salida.

    Lo cierto es que, sólo, viajando en la caravana del gato la inspiración me asalta y me entran unas irremediables ganas de interpretar, contar, reescribir, buscar historias que acompañen a estas increiblementesugerentesmaravillas que con una simplicidad apabullante me complican dulcemente la existencia.
    Gracias siempre a vosotros. E insisto: ¡que me gusta a mi leer al Arias este!: “…sólo aquel que desconfia del parpadeo sabe que millones de ojos juntos jamás parpadean, guiñan.” Woouuu!!!
    :-)

  • es bueno, creo yo, que las historias se agolpen a la salida, que pidan la vez, que pregunten «¿quién es la última?». historias desesperadas que esperan, pacientes, en la plataforma de lanzamiento…

    también es bueno que nos compliquen la vida. los problemas narrativos generan arcos voltaicos con potencia suficiente para provocar calambres en la lengua, en el lápiz o en el teclado. las historias son electricidad pura y creo que eso es lo que más nos gusta, todo lo que no es corriente.

Leave a Reply